LAS SIETE VIRTUDES DE UN DeMolay Ser un DeMolay es ser un buen líder, esforzándose al máximo para lograr sus objetivos trazados, para logras estas metas u objetivos nosotros nos basamos en 7 preceptos fundamentales los cuales son: Amor Filial Es el amor que sentimos por la Familia, especialmente por nuestra madre y nuestro padre, recordando con gratitud todo el cariño y los cuidados que nuestros padres nos han dedicado en todo momento. Hemos llegado a una edad donde nos olvidamos del sacrificio de nuestros padres y sólo pedimos retribuir este amor mediante la consideración, la tolerancia, la cortesía, el afecto y la obediencia. Reverencia por las cosas Sagradas Así como somos hijos de padres terrenales, también lo somos hijos de un padre universal, nosotros no enseñamos ningún credo religioso, las convicciones religiosas pertenecen a cada uno, pero para nosotros y nuestras profundas convicciones creemos que todas la bendiciones de este mundo provienen de Díos siguiéndolo en el santuario de la Fé. Cortesía Una virtud muy importante, por lo cual uno muestra esta cortesía con nuestros padres, con los extraños, para los ancianos, para con todas las mujeres, con nuestros amigos y para con todo aquello con el que tratamos. Ningún hombre joven o viejo es realmente educado si no es cortés y si su cortesía no es natural, pues seguirá siendo artificial y presumido. Compañerismo Es al virtud más importante de un DeMolay puesto que la amistad, la fidelidad, la lealtad y la confianza están profundamente ligadas en las convicciones de la Orden DeMolay. No existe honor más alto que el de ser valorado como un amigo de confianza como si se tratara de un Hermano. Fidelidad Una virtud tan importante como todas. Cada uno de nosotros estamos llamados a practicar día tras día la lealtad pues queremos ser hombres confiables, fieles a nuestros amigos y leales a las obligaciones que hemos contraído. Si un joven siempre cumple su palabra gozara de la confianza y de la estima de todos los hombre. Pureza La pureza de pensamientos, palabras y acciones, debemos guardarlas de cosas insidiosas que nos conduce a grandes pecados mortales Cuidemos nuestra lengua en no mencionar el Santo nombre de Díos en vano. Una mente sana en un cuerpo sano es la mejor preparación para la mayoría de edad pura y noble de la cual dependerá una vida respetable. Patriotismo Por nuestras venas fluye sangre patriótica por lo cual debemos ofrecer a nuestra patria una inquebrantable fidelidad, y no solo por obedecer las leyes sino que el civismo a tu Patria tiene que ser de amor por tu país, no en un campo de batalla sino donde la buena ciudadanía este en constante guerra contra el mal.

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Los Caballeros Templarios El nacimiento de las Ordenes Militares fue una de las consecuencias más notables de las cruzadas . Eran institutos a la vez religiosos y militares. En el primer aspecto , dependían directamente del Papa y con exención de otras jurisicciones ecleseásticas, y organizaban su vida según una regla monástica que fuese compatible con la condición seglary las actividades guerreras de sus miembros. La Orden del Templo fue fundada en Jerusalén en 1118 y tuvo desde sus comienzos sus funciones fueron más claramente militares. En aquel entonces reinaba Balduino I, quien brindó una calurosa acogida a los "pobres soldados de Cristo", como Hugo de Payns y sus ocho caballeros se hacían llamar. Pasaron nueve años en Tierra Santa, alojados en una parte del palacio, que el rey les cedió, justo encima de las caballerizas del antiguo Templo de Salomón (de ahí el nombre de caballeros del Temple o Templarios). Cuando regresaron a Europa en 1.127, encabezados por Payns, fueron recibidos con los más altos honores, y allí les esperaba el padre invisible de la Orden, Bernardo de Clairvaux (que Dante situó en su "Divina Comedia" como el único hombre con acceso al cielo más elevado). Fue este monje quien redactó los reglamentos de la Orden y convocó el Concilio de Troyes en 1.128, al cual asistió el propio Papa Honorio II, donde fueron reconocidos oficialmente y se les impuso un manto blanco como distintivo; más tarde, Eugenio III, añadió una Cruz Roja Octogonal. Los rangos y honores que se establecieron en la orden fueron: GRAN MAESTRE Representante de Dios en la Orden del Temple, Abad general de la orden y comandante supremo, disponía de 4 caballos de marcha y uno de batalla (animal con gran valor llamado "turcomano") SENESCAL Jefe del Estado Mayor MARISCAL Responsable de las armas DOS CABALLEROS DE NOBLE RANGO Capitanes de Estado Mayor HERMANO CAPELLAN UN CLÉRIGO Con 3 caballos correo HERMANO(S) SARGENTO(S) ESCRIBANO SARRACENO Interprete ESCUDEROS SIERVOS Cuando se llegaba a ser nombrado caballero, se juraba cumplir con los votos de pobreza, castidad y obediencia, con ello todos los bienes del recién iniciado pasaban a formar parte de la orden. Su desmesurado crecimiento material se debía a varias razones. En 1.139 consiguieron una bula papal que les excluía de la jurisprudencia, tanto civil como eclesiástica, con lo que no volvieron a rendir cuentas ni a reyes ni a obispos, únicamente al Papa. Además de los testamentos y donativos que recibían, también estaban las grandes fortunas de los nobles que entraban a formar parte de la orden. También podían recolectar dinero en todas las iglesias de occidente, una vez al año. Obtenían grandes beneficios comerciales con todo el excedente que obtenían de sus granjas y encomiendas. Hacia 1.170, la Orden se extendía por toda Francia, Alemania, España y Portugal, y apenas 50 años más tarde era el imperio económico, militar, político, religioso y científico más importante de Europa con: 9.000 encomiendas (granjas y casas rurales) Un ejército de 30.000 caballeros (sin contar escuderos y sirvientes, artesanos y albañiles) Más de medio centenar de castillos Una flota propia de barcos (con puertos privados) La primera banca internacional Era la fortuna más grande de toda Europa, hasta el punto de que reyes como el de Francia o Aragón eran deudores del Temple. Alfonso I el Batallador, nombró en su testamento, como herederos del reino a los Templarios, aunque la nobleza aragonesa se opuso y logró que renunciaran a la herencia, a cambio de diversos dominios y privilegios que consolidaron su prosperidad en el reino. El valor de los Templarios en la guerra contra los sarracenos se hizo proverbial. Cuando los musulmanes conquistaron Tierra Santa los caballeros del Temple se instalaron en Chipre. A partir del siglo XII se establecieron en las zonas fronterizas de Cataluña, Aragón, Navarra y Castilla, posición que les permitió participar en las conquistas de territorios musulmanes. Eran igual de eficientes con las cuentas como con las armas y la mayoría de los reyes les confiaban sus tesoros. Así a finales del siglo XXII nació el primer banco transaccional, del que se tienen noticias. Incluso el rey de Francia , les confió sus tesoros y acabó siendo deudor de la orden. Este hecho junto con su conocida codicia por los bienes ajenos y el miedo que sentía por el poder militar del Temple, fue lo que le decidió a acabar con los Templarios en 1.307, iniciando un proceso inquisitorial contra la orden. Pero a pesar de todo lo anterior, 200 años más tarde fueron destruído, sin oponer resistencia por su parte. En Francia, en 1.314, más de 15.000 caballeros del Temple fueron arrestados, sin aviso y sin más razón que un mandato real, y condenados a la hoguera y sus bienes pasaron finalmente a la corona. Un fuerte aliado de Felipe IV, fue el visir Nogaret, maquiavélico personaje que ideó el plan para la destrucción de la Orden. También se dio la circunstancia de que en un plazo de dos años murieron, misteriosamente, dos Papas (curiosamente enemigos del rey de Francia), y ocupó el trono papal Clemente V, una persona débil y manejable, que acató todas las pruebas presentadas contra los caballeros templarios: herejía, ritos blasfemos (como escupir y pisar la cruz en las iniciaciones de los caballeros), sodomía, adoración de falsos ídolos demoníacos como el misterioso Bafomet, etc. Nunca se pudieron demostrar estas acusaciones, aunque se conservan testimonios de caballeros templarios confesando lo que sus verdugos querían, bajo el poder de tremendas torturas. El Papa Clemente V suprimió la orden en 1.312, después del dictamen emitido por el Concilio de Vienne (1.311). En Aragón, el proceso inquisitorial se saldó con la dispersión de la orden, después de proclamarse su inocencia en un Concilio celebrado en 1.312 en Tarragona; en Valencia los bienes de la orden sirvieron para fundar la Orden de Montesa en 1.317. En Cataluña y Aragón los bienes fueron a parar a los caballeros hospitalarios y en Castilla a la corona. El propio Jacques de Molay (XXIV Gran Maestre), fue quemado vivo el 19-3-1.314, tras siete años de prisión y tortura, frente al gran monumento gótico Nôtre Dame. Allí se retractó públicamente de cuantas acusaciones se había visto obligado a admitir, proclamó la inocencia de la orden e invitó a los culpables de todo aquello a unirse, en el plazo de un año, al juicio de Dios. Esta maldición se cumplió, el Papa Clemente V , Nogaret y Felipe IV murieron antes de finalizar el año, por causas naturales. Después de la extinción de la orden, cayó sobre Europa una etapa verdaderamente catastrófica; el continente se sumió en múltiples guerras (período conocido como la Guerra de los Cien Años). Pero con la muerte de Jacques de Molay no acabó la orden. Los caballeros que huyeron a otros países formaron nuevas órdenes como por ejemplo: En Portugal la de Cristo En Finlandia la de San Andrés En España la Montesa Hay escritos que señalan que un tal Marc Larmenius, sucedió a Molay en la jefatura de la Orden en Francia. Muchas son las teorías que circulan entorno a estos misteriosos caballeros, unas dicen que encontraron el Santo Grial, otras que descubrieron el Arca de la Alianza, enterrada en el Templo de Salomón; pero nunca sabremos la verdadera historia. "Marchad, pues, soldados al combate y cargad valientes contra los enemigos de la cruz de Cristo, ciertos de que ni la vida ni la muerte podrá privarnos del amor de Dios que esta en Cristo Jesus, quien os acompaña en todo momento de peligro diciendoos:" Si vivimos, vivimos para el Señor, y si morimos, morimos para el Señor". Con cuanta gloria vuelven los que han vencido en una batalla. Que felices mueren los martires en el combate. Alegrate, valeroso atleta, si vives y vences en el Señor. Por que tu vida será fecunda y gloriosa tu victoria; pero una muerte santa es mucho mas apetecible que todo eso. Si son dichosos los que mueren en el Señor. ¿No lo seran mucho más los que mueren por el Señor?." "El soldado que reviste su cuerpo con la armadura de acero y su espiritu con la coraza de la fé, es el verdadero valiente y puede luchar seguro en todo trance. Defendiendose con esta doble armadura, no puede temer ni a los hombres ni a los demonios. Por que no se espanta ante la muerte el que la desea. Viva o muera, nadie puede intimidarle a quien su vida es Cristo y su muerte una ganancia. Lucha generosamente y sin la menor zozobra por Cristo; pero tambien es verdad que desea morir y estar con Cristo, por que le parece lo mejor." (Recopilado del Libro sobre las glorias de la Nueva Milicia a los Caballeros Templarios.San Bernardo) ELABORADO POR: Omar Tórrez Quiroga Capitulo Primax De Bolvivia "Integración Nº 262"
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